9 julio, 2018

Militamos porque queremos y creemos. No porque las élites nos dejen

Declaración de la Mesa Nacional de Nuevo Encuentro por los atentados contra locales partidarios.

Otra vez la violencia política. Otra vez, las brigadas antiderechos tuvieron vía libre para expresar su odio contra quienes construimos y militamos por una Democracia plena de Derechos.

En la última semana, varios locales de Nuevo Encuentro -en el conurbano y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires- fueron escrachados con consignas y amenazas en contra del proyecto de ley de legalización del aborto, que está siendo debatido en el Congreso y que tenemos el orgullo de impulsar. El reflujo autoritario no es aislado, ni fruto de algún grupo marginal o inorgánico; se enmarca en un continuo de agresiones contra la militancia y las organizaciones populares que se multiplicaron desde la llegada de Mauricio Macri al Gobierno nacional. Disparos contra militantes; pintadas, incendios y roturas de locales partidarios; amenazas y escraches contra quienes reclaman y critican; represión a manifestantes; extorsión y difamación a sindicalistas y organizaciones gremiales; cercenamiento de la libertad de expresión; prisión injusta y persecución mediática y judicial a exfuncionaries y dirigentes populares y hasta el asesinato u hostigamiento hasta la muerte de jóvenes militantes como Rafael Nahuel o Santiago Maldonado. Todo eso y mucho más logró Cambiemos en menos de tres años de control del Estado para impedir la resistencia al proceso de saqueo, negociados y consagración de la desigualdad emprendido por las élites el 10 de diciembre de 2015.

El debate por la legalización del aborto no es un hecho tangencial ni separado de la confrontación entre quienes queremos una Argentina con inclusión y equidad y quienes abogan por mayores privilegios y desigualdad social. El derecho de las mujeres a decidir sobre sus propios cuerpos fue sistemáticamente negado por los mismos sectores que favorecen al capital concentrado, especulativo y saqueador de bolsillos laburantes y recursos nacionales. Una Argentina plena de derechos para todes, con mayor participación y debate democrático, con aceptación y respeto al disenso, con reglas claras e igualitarias que favorezcan la posibilidad de que nadie quede a la intemperie ni privade de oportunidades que otres tienen, es el modelo de país que desprecian y van a combatir quienes tienen lo que no les corresponde. Entre ellos y ellas, quienes se creen dueños y dueñas de la potestad de decidir sobre los cuerpos y los destinos de las mujeres, travestis, lesbianas y trans, y en consecuencia agreden y persiguen a quienes militamos la ampliación de derechos.

Lejos de su deseo, cada agresión, cada insulto, cada escrache, cada amenaza de les antiderechos nos impulsa a más; a más militancia, a más resistencia, a más compromiso, a más esfuerzo. No peleamos porque las élites nos dejan. No habitamos con cuerpos y palabras las calles, los locales, las plazas, las universidades, las bancas en consejos deliberantes, legislaturas o el Congreso porque los poderosos y sus cómplices nos lo permiten. Lo hacemos a pesar de ellos y ellas, lo hicimos y lo haremos porque subsiste la injusticia, porque queremos y creemos, porque heredamos, sembramos, gestamos y multiplicamos el sueño de una Patria para todos, todas, todes. Aunque les pese.

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