11 marzo, 2022

Los muertos no pagan las deudas

Compartimos los argumentos políticos y económicos por los cuales, nuestra compañera, la diputada nacional Mónica Macha, votó negativamente en la sesión especial en la que se trató el acuerdo con el FMI.

Cuando Néstor Kirchner decidió cancelar la deuda con el FMI no lo hizo desde una perspectiva ideológica. Al contrario: análisis histórico, pragmatismo económico y convicción política, fueron los ejes que guiaron su decisión.

A  partir  de la  irrupción  del  FMI  en la Argentina  en  1956  -en el  marco  del derrocamiento del segundo gobierno del Gral. Perón en 1955- y la aplicación de sus programas político-económicos,  pero muy especialmente desde el Golpe de Estado de 1976 que dio inicio a la última dictadura cívico-militar que cambió la estructura económica de nuestro país, se desató un ciclo de endeudamiento en moneda extranjera sin precedentes en la historia que alcanzó un punto de inflexión escandaloso con la estatización de la deuda de los principales grupos empresarios concentrados argentinos en 1982.

La crisis hiperinflacionaria de 1989 que obligó al presidente Alfonsín al adelantamiento de la elecciones presidenciales y, también, al adelantamiento de la entrega del Gobierno, tuvo al Fondo como protagonista estelar.

No fue la única vez en que el  papel  del  Fondo fue central  y causal  de las verdaderas tragedias que vivimos los argentinos y las argentinas: la convertibilidad  fue apoyada explícitamente por el organismo, culminando con una crisis  institucional,  económica,  social  y política  sin precedentes.  Cinco presidentes  en  apenas  una  semana  marcaron  a fuego  aquella  etapa  que concluyó con el default; crisis en el sistema financiero; índices de pobreza sin precedentes;  compatriotas que perdieron su vida  producto de la represión de las fuerzas de seguridad ante las protestas sociales.

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Etiquetas: #Deuda, #FMI
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