Que la deuda la paguen quienes la fugaron

La propuesta es un acto de soberanía. Las consecuencias de la deuda contraída por el gobierno de Mauricio Macri con el único objetivo de beneficiar a sus amigos, no pueden ni deben recaer sobre las espaldas del Pueblo argentino.

Fue el propio FMI, quien en su informe del pasado mes de diciembre, reconoció que gran parte de los U$S 44.000 millones recibidos, fue destinada a financiar la fuga de capitales.

Actualmente hay U$S 417.507 millones de dólares de argentinxs en el exterior, de los que sólo U$S 69.000 millones fueron declarados. El proyecto prevé que, aquellxs argentinxs que tengan bienes en el exterior NO declarados ante el fisco, realicen un aporte especial de emergencia del 20% de esos bienes.

Que la deuda la paguen quienes la fugaron.

Los muertos no pagan las deudas

Cuando Néstor Kirchner decidió cancelar la deuda con el FMI no lo hizo desde una perspectiva ideológica. Al contrario: análisis histórico, pragmatismo económico y convicción política, fueron los ejes que guiaron su decisión.

A  partir  de la  irrupción  del  FMI  en la Argentina  en  1956  -en el  marco  del derrocamiento del segundo gobierno del Gral. Perón en 1955- y la aplicación de sus programas político-económicos,  pero muy especialmente desde el Golpe de Estado de 1976 que dio inicio a la última dictadura cívico-militar que cambió la estructura económica de nuestro país, se desató un ciclo de endeudamiento en moneda extranjera sin precedentes en la historia que alcanzó un punto de inflexión escandaloso con la estatización de la deuda de los principales grupos empresarios concentrados argentinos en 1982.

La crisis hiperinflacionaria de 1989 que obligó al presidente Alfonsín al adelantamiento de la elecciones presidenciales y, también, al adelantamiento de la entrega del Gobierno, tuvo al Fondo como protagonista estelar.

No fue la única vez en que el  papel  del  Fondo fue central  y causal  de las verdaderas tragedias que vivimos los argentinos y las argentinas: la convertibilidad  fue apoyada explícitamente por el organismo, culminando con una crisis  institucional,  económica,  social  y política  sin precedentes.  Cinco presidentes  en  apenas  una  semana  marcaron  a fuego  aquella  etapa  que concluyó con el default; crisis en el sistema financiero; índices de pobreza sin precedentes;  compatriotas que perdieron su vida  producto de la represión de las fuerzas de seguridad ante las protestas sociales.

8M – Transfeminismos populares hacia la igualdad.

Somos conscientes y reafirmamos que nos sostienen las redes transfeministas y comunitarias.

Somos conscientes y defendemos que la militancia popular es nuestra forma de habitar la vida y el deseo constante de querer transformarlo todo.

Por esto, entendemos y sostenemos que la construcción de un mundo donde quepan todos los mundos se logra con ternura, con amorosidad y colectivamente.

Cada femicidio, travesticidio y transfemicidio nos duele, nos atraviesa y nos hace reafirmar que es necesario transformarlo todo.

Una vez más, gritamos y exigimos una reforma judicial transfeminista que brinde respuestas eficientes ante el dolor y ante un sistema de descarte constante. Una justicia que escuche activamente a las niñeces.Una justicia que esté a la altura de lo que la sociedad demanda.

Una vez más, nuestro grito es por la igualdad, ese es nuestro faro a seguir. Una vez más exigimos que se nos reconozca como sujetes de derechos.

Una vez más marchamos por el reconocimiento de las tareas que realizamos en nuestros espacios de trabajo precarizados y en nuestros hogares. Y por la implementación efectiva de la ley de cupo e inclusión laboral travesti-trans, Diana Sacayán Lohana Berkins.

Una vez más volvemos a ser parte de nuestra historia política y social.

Una vez más decimos NUESTRAS VIDAS VALEN.

Una vez más gritamos BASTA.

Este 8M nos encontramos, nos abrazamos, nos escuchamos y nos cuidamos.